Tengo que hacer un trabajo en el que sólo he de hablar de blogs, de la llamada blogosfera hispana, de sus rasgos característicos... y claro, todo eso he de escribirlo en alemán.
A veces uno no sabe cómo ni de qué manera acaban saliendo las cosas. Cómo, viendo un horizonte tan negro, terminas solucionando esos problemas que te quebrantan el coco, esas situaciones comprometidas de las que pensabas que nunca saldrías vivo. Pero al final, uno sale, sin saber cómo, del atolladero.
No sabes cómo, pero lo has superado, y el resto ya no importa. Joder, acuérdate lo mal que lo pasaste! Qué momentos, aquellos en los que pensabas que todo se derrumba! Recuérdalo, y aprende la lección, que a la próxima te servirá, y con un poco de suerte afrontarás el asunto con mayor levedad, porque tú de estas, y peores, claro, ya has salido muchas veces...
No importa, acabas pasándolas canutas, como la última vez. No has cambiado nada, sigues siendo vulnerable, la situación puede contigo. Y no, claro que no, no has aprendido una mierda de aquella última mala experiencia. Sólo, quizás, a convivir mejor con la angustia, a tratarla de tú a tú, pero tu actitud sigue siendo igual de desastrosa.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Dos, dos cientas o dos mil, oye, las que hagan falta, que por veces que no falte. Pero, ¿hasta cuándo? ¿Cuál es el límte, el golpe que te hace decir 'basta'?
Los caminos del hombre son infinitos, y las piedras que en ellos se encuentra, también.
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