He tenido que venir a parar a Alemania para desarrollar una adición peligrosa por los blogs. Resulta curioso: todo viene por una de las asignaturas que me toca cursar este año, llamada
Neue Öffentlichkeit im Internet: Wikis und Weblogs, y que trata sobre eso mismo, los wikis y los weblogs. Antes leía de vez en cuando algunos blogs, como el de
Periodistas21, pero ahora me trago sesiones de mañanas enteras, como una abuela viendo culebrones, surfeando entre bitácoras de todo tipo. Es un vicio que, como todos, no parece demasiado sano. Pero hace pensar a uno sobre el buen futuro que se le augura a los llamados medios sociales: el hecho de que todo el mundo pueda expresarse libremente y ser leído, sin apenas mediación externa, y que sea el público libremente el que otorgue con sus visitas la relevancia real de ese blog. La revolución en internet empieza y termina los propios usuarios. Es, sin duda, el medio más democrático que ha existido nunca.
El blogger es el blogger, se representa a sí mismo, y no al medio, como ocurre con los periodistas en los medios tradicionales. Un periodista en El País tiene pocas probabilidades de ganar prestigio gracias a sus méritos personales, por ejemplo gracias a un atractivo enfoque de la realidad. Para llegar a ese punto influyen otros factores, méritos al fin y al cabo, pero de otra índole: el amiguismo, hacerle la pelota al jefe, o venderte ante algunas decisiones. Entonces podrás verter una opinión que muchos lectores adoptarán como norma de fe. Sin embargo, el éxito del blogger depende de sí mismo, de sus propios méritos, de saberse pormocionar a través de la red. Ante el blogger está la inmensidad de internet, y sólo depende de él el poder abrirse camino entre los mejores.
Si bien Internet es poco fiable para muchas cosas, en este caso otorga una visión más cercana y fiable del individuo.
Ahora me quiero unir yo también a esta corriente de interactividad social que se da en la web creando un blog. Estoy ilusionado, pero no olvido mi realidad: soy poco constante.
Algunos blogs que habían adquirido un cierto peso entre la comunidad de internautas se retiran, como es el caso de
Basteiro o de
Chica con falda roja. Dan síntomas de agotamiento, aluden no aportar nada nuevo y se autocritican por caer en el bucle de la rutina. Como dice el primero en su blog, las bitácoras nacen, se desarrollan y muere. Hay que ser muy bueno para mantenerse entre las referencias de la opinión periodística en Internet, para no decaer ante los internautas que te visitan cada día.
Este blog tiene escrito su destino, y acabará muriendo como ellos. Seguro. Mientras, disfrutemos de lo que hay.